24 diciembre, 2020 Carles Vall

Invierte en futuro, ahorrando dinero, con una nave industrial desmontable, sostenible y eficiente

Invierte en futuro, ahorrando dinero, con una nave industrial desmontable, sostenible y eficiente

El futuro será sostenible o no será. Es un hecho que la Comunidad Europea ha cerrado en el Pacto Verde Europeo con medidas concretas para controlar la cantidad de residuos que generamos, reducir la energía que consumimos y eliminar los combustibles fósiles de nuestra actividad cotidiana. El objetivo: convertir Europa en el primer continente climáticamente neutro, en el año 2050.


naves industriales desmontables de altas prestaciones

Como ya hacen los coches y los envases, los edificios también empiezan a adaptarse, poco a poco, a las nuevas normativas medioambientales. Y cada vez se realiza un esfuerzo más grande, por parte de las constructoras, para obtener certificados como LEED o Verde. Garantías de la salubridad, sostenibilidad y eficiencia de los edificios.

Mejores aislamientos, placas solares, ventanas de doble o triple cristal, modelos habitacionales que optimizan el rendimiento de las calderas, planificaciones urbanísticas que reducen el consumo de agua, etc.

No es habitual encontrar una certificación internacional de sostenibilidad en una nave industrial desmontable. Y, a pesar de ello, cumplen con requisitos medioambientales muy relevantes, frente a las construcciones convencionales:

1. Consumen menos energía
2. Se gasta menos agua y recursos en su construcción
3. No genera escombros

Se pueden revestir con materiales sostenibles y reutilizados. Se pueden dotar de altas prestaciones aislantes. Pueden ser traslúcidas para aprovechar la luz solar. Y se pueden acompañar fácilmente por placas solares o equipos geotérmicos.

naves industriales desmontables de altas prestaciones

¿Cómo se consigue el ahorro energético?

Las naves industriales desmontables comprenden un ahorro energético tanto en su producción como en su uso:

Por un lado, la construcción de estas naves desmontables es mucho más rápida que las convencionales, pudiendo llegar a montar una carpa industrial, sencilla, en cuestión de días. Eso significa que se consumen muchos menos días de energía, tanto eléctrica como derivada de la combustión fósil. Y eso supone un ahorro importante de dinero y una reducción significativa en la emisión de CO2 y otros gases contaminantes.

Por supuesto, también se precisa de menos maquinaria para levantar una nave industrial desmontable. Solo en el proceso de cimentación una construcción convencional necesita todo un surtido de maquinaria de gran tamaño para excavar el terreno y colocar los cimientos. Un proceso que resulta mínimo en las naves industriales desmontables. Y en el caso de las naves ligeras de aluminio se reduce al anclaje al suelo, a través de clavos de acero o tacos de expansión mecánica.

Por otro lado, una nave industrial desmontable o una carpa industrial puede suponer un ahorro en el consumo energético diario, durante su uso. La principal aplicación para ello son las cubiertas de lona traslúcida, que funcionan como un difusor de la luz solar y ofrece una agradable iluminación natural. Para construcciones de gran tamaño o emplazamientos muy castigados por eventos climatológicos adversos, se puede aplicar una cubierta de lona con sistema Thermo Wind Safe, para mantener una iluminación sostenible y, a la vez, aumentar la estabilidad de la estructura y el aislamiento.

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¿Por qué la nave industrial desmontable consume menos recursos?

Las naves industriales desmontables constan de un esqueleto metálico, recubierto por lona, metal, cristal o cualquier otro material con propiedades aislantes y de resistencia suficientes para proteger su interior.

Más allá de esos materiales, solo quedarían los conectores, anclajes y los complementos que cada espacio requiriera: accesos, muelles de carga, escaparates, marquesinas, sistemas de ventilación y climatización, canalización de aguas pluviales…

La construcción en sí precisa de una cantidad reducida de materiales. De hecho, ni siquiera necesita columnas. El resultado es una estructura liviana que maximiza el espacio útil construido.

Durante el proceso de montaje, además, apenas se consumen recursos, más allá de los materiales que componen la estructura. No se utiliza agua, no se necesita hormigón más allá del acondicionamiento del suelo, si fuera necesario. No hay ladrillos, ni cemento, ni varillas, ni tejas, ni bloques, ni yeso. De hecho, ni siquiera precisa pintura para ofrecer un buen acabado.

Por supuesto, también se optimiza mucho el proceso de mantenimiento. Su estructura simplificada permite identificar rápidamente cualquier desperfecto. Y su reparación, además, también es muy sencilla. Cualquier fuga o fallo que pudiera significar un aumento del gasto energético o un deterioro en el resto del edificio, se localiza y repara rápidamente.

Y esto no solo significa un mayor ahorro económico. También se traduce en tener un espacio más sostenible y respetuoso.

¿Cómo puede ser que no genere escombros?

El proceso de montaje también se realiza con una cantidad mínima de escombros. Los elementos para la construcción llegan listos para ser colocados. No hace falta realizar ajustes ni tirar partes sobrantes. Además, el tipo de cimentación mínima que requieren no precisa excavar ni preparar el suelo de una manera especial. Básicamente, los camiones llegan al lugar del montaje, llenos, y se van de ahí vacíos.

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Pero las naves industriales desmontables no solo no generan escombros durante su producción y montaje. Cuando finalizan su función, tampoco se convierten en escombros. Todas sus piezas son reutilizables.

En VALL, de hecho, solo trabajamos con materiales de la más alta calidad, trabajados de la forma más correcta, para garantizar la perdurabilidad de cada pieza, más allá de su primer uso. Así, cada vez que un edificio deja de ser necesario, no pasa a convertirse en un edificio abandonado. Nosotros mismos la desmontamos y rehabilitamos cada elemento. Para que su reutilización no dependa de que otra persona o entidad quiera esa nave tal cual es y está, en el emplazamiento que ocupa. Bastará con que alguien necesite otra nave industrial desmontable, con otras características, otro tamaño y en cualquier otro lugar, para dar una nueva vida a todo el material de construcción.

2050 es la fecha que la Unión Europea se ha marcado para el pleno desarrollo sostenible de nuestras actividades. Y dentro de este marco, todos los edificios deberán ser sostenibles y eficientes, todos los camiones y máquinas usarán energías renovables y todos los materiales de construcción serán reciclables. Pero, de momento, si necesitas asumir un compromiso firme con el planeta, vincular tu imagen de marca a la responsabilidad y ahorrar en costes energéticos, la mejor opción es contar con una nave industrial desmontable.

Cabe recordar que las naves industriales desmontables son construcciones plenamente aptas para cualquier tipo de actividad comercial o industrial. Cuentan con la robustez necesaria para crear un centro logístico de grandes dimensiones, y con la variedad estética para crear un centro deportivo moderno y acogedor. Tiene la versatilidad suficiente como para crear desde un pequeño comedor de empresa hasta un gran mercado urbano. Y proveen soluciones tan dispares como una sala fría y estanco para laboratorios, o un espacio efímero y abierto para celebrar grandes eventos bajo las estrellas.

Una fábrica respetuosa con el medio ambiente, un centro logístico ecológico, un mercado sostenible, un centro deportivo amigable, un recinto de exposición eficiente o cualquier tipo de edificio comercial o corporativo medioambientalmente responsable. Todos podemos aportar nuestro granito de arena a la Revolución Verde.

En VALL estamos firmemente comprometidos con las directrices europeas y las expectativas sociales. Nuestra contribución a la eficiencia y sostenibilidad no solo se basa en el reciclaje y la optimización de recursos. También impulsamos el sector a través de la innovación y la investigación. Calculando cada detalle para conseguir mucho más usando mucho menos. Fabricando y manteniendo cada pieza para alcanzar la máxima vida útil posible. Reduciendo la burocracia y optimizando la gestión para provocar el mínimo impacto posible en los procesos de producción y montaje. Cuidando el medio ambiente, al tiempo que cuidamos de nuestros clientes. Porque, a diferencia de otros sectores, en la construcción, actuar a favor del planeta también significa reducir costes y mejorar precios.

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