19 agosto, 2019 Roger Vall

Los puertos se redimensionan con construcciones desmontables

Está claro que un puerto no se puede poner en cualquier parte.

Depende de unas condiciones geográficas, geológicas y medioambientales muy concretas. Por suerte, nuestros antepasados eligieron asentarse en lugares que cumplían con los requisitos óptimos. Han utilizado sus costas como punto de envío y recogida de productos, zona de embarque y desembarque de viajeros, y el mar ha sido su vía de transporte.

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Hoy en día, la situación no es muy diferente.

Sí es cierto que en cuanto a transporte de pasajeros su relevancia actual reside casi exclusivamente en el tráfico de cruceros, corta distancia y otros servicios turísticos, muy por debajo de la relevancia del transporte aéreo.  Sin embargo, sigue siendo la mejor opción en cuanto a transporte de mercancia, puesto que es el medio que permite desplazar una cantidad mayor de carga.

La gran variación que podemos encontrar, hoy en día, en cuanto al uso de nuestros puertos, es la gran oscilación de tránsito debido a su estrecha vinculación con las cambiantes necesidades empresariales y geoestratégicas. Pequeños puertos que, de repente, se destinan para recibir productos y distribuirlos a puntos del interior. Las zonas se vuelven muy turísticas… y, de repente, se pone de moda otra zona, u otro puerto ofrece más ventajas.

El puerto queda obsoleto y sobredimensionado.

Seguramente, esa sea la razón por la que cada vez más puertos cuenten con instalaciones desmontables. Tanto para el almacenaje de carga, como para implantar terminales de pasajeros.
Puertos como el de Tarragona han ampliado su espacio de almacenaje. A base de naves desmontables de gran tamaño, totalmente equipadas y posibilitando la rápida desaparición de dicha construcción.

Del mismo modo, en el muelle de San Diego, en A Coruña, o en el puerto de Sevilla se cuenta con terminales desmontables. Totalmente acondicionadas para dicho uso y completamente escalables, para crecer y decrecer según la demanda e, incluso, desaparecer si dejara de ser necesaria.

Img Puerto Bilbao Grupo Vall

Pero los puertos del futuro también deberán adaptarse.

Muy presente en Grup Vall, donde trabajamos para ayudar a nuestros puertos a ser más rentables, escalables y rápidos. También a ser más ecológicos y adaptables para incorporar las novedosas tecnologías que van surgiendo cada día.

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