21 octubre, 2019 Roger Vall

Cómo construir una nave desmontable de aluminio… perfecta

En la construcción de naves desmontables, los detalles marcan la diferencia. No solo basta con elegir los mejores materiales. Para que las estructuras sean resistentes y perdurables, hay que analizar qué acabados son los idóneos, qué estructura resistirá mejor al uso y condiciones climáticas a las que se expondrá, etc.

Dentro de estas construcciones desmontables de alta calidad y resistencia, las naves de aluminio destacan por su gran ligereza, adaptabilidad y agilidad de montaje. Además, sus perfiles ofrecen espacios de gran capacidad.

En las naves desmontables de aluminio, como en el resto de tipos, un buen trabajo empieza en el anclado al suelo. Para ello, es necesario conocer en profundidad las condiciones del terreno, las construcciones previas que ocuparon el terreno y las conducciones subterráneas del lugar. Por eso, en Grup Vall, nuestra labor siempre empieza con la inspección del terreno por parte de uno de nuestros técnicos cualificados.

Una vez que tenemos la certeza de lo que hay bajo nuestros pies, empezamos las labores de construcción. Y lo primero, es el anclaje de la estructura al suelo.

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En Grup Vall, anclamos nuestras naves desmontables al suelo directamente desde los mismos pilares. Las bases de nuestros pilares de fabricación propia se adaptan al terreno sin necesidad de cimentación. En el caso de trabajar sobre un suelo de tierra compacta o asfalto, el anclaje se realiza mediante clavos de acero de alta calidad, de gran tamaño. Cuando el anclaje se produce sobre un suelo de hormigón, la mejor solución son los tacos de expansión automática.

Con esta fijación de gran resistencia, podemos levantar naves desmontables con una altura lateral (la altura más pequeña de todo el recinto) de hasta 8 metros. Dicho de otra forma, con una altura mínima similar a la de un edificio de tres plantas.

Para ofrecer naves estanco lo más amplias posible, organizamos las estructuras a través de perfiles rectangulares huecos de aluminio de alta resistencia. En estos se conforman los pilares y dinteles de los pórticos. Por las cuatro gargantas del perfil, se instala el sistema de cubierta. Y todo ello se ensambla mediante piezas de acero galvanizadas para procurar un acabado anticorrosión.

La fijación de nuestros pórticos a la estructura se realiza a través de correas de acero con perfiles conformados en frío. Luego, proveemos los pórticos principales de cables de arriostramiento. Esto otorga mayor rigidez y estabilidad a la estructura, armoniza los esfuerzos por compresión, evita desplazamientos y, también, nos permite ahorrar materiales y coste.

Una vez que ya tenemos una estructura sólida y fiable construida, podemos proceder a instalar la cubierta, los cerramientos y todos los complementos que el uso de la nave requiera.

En Grup Vall operamos siempre con la máxima transparencia y calidad, para ofrecer a nuestros clientes naves desmontables altamente fiables.

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