10 abril, 2019 Roger Vall

Adaptación del espacio para cada evento

La propia raíz de «evento» indica la circunstancia temporal del suceso, que se trata de algo «eventual», dinámico, programado. No obstante, con frecuencia encontramos que las empresas tienen espacios adaptados para sus eventos corporativos y se ofrecen locales multidisciplinares que pueden celebrar al mismo tiempo cumpleaños, bodas, cenas de empresa y ferias.

Aunque está clara su conveniencia, la escasa capacidad de adaptación de estos espacios permanentes puede no ser lo más apropiado en algunas circunstancias e incluso resultar inconveniente en otras. Con la probable salvedad de los locales de empresa, que suelen vestir sus colores corporativos y estar preparados para las actividades de dicha empresa, se trata a menudo de espacios asépticos con poco margen de maniobra para adecuarse al ciento por cien a nuestras necesidades.

Cuanto más particular sea el evento, más necesario es que el emplazamiento donde tiene lugar esté adaptado. Se corre el riesgo de estar pagando por metros que no van a hacer falta o, peor, de que falten metros en ese espacio. Podemos tener que restringir dramáticamente nuestras opciones en caso de necesitar una altura específica para introducir estructuras menores, maquinaria o mobiliario especial.

Todo esto puede generar incomodidad o perjuicios, aparte de la inseguridad que crea, tanto en la parte organizativa como en el usuario final, el uso de un espacio claramente no habilitado por completo para la función que se le está dando y que se sostiene, por así decirlo, con muletas.

Existe también un componente subjetivo que suma valor a la posibilidad de configurar un espacio propio hecho a medida, completamente adaptado y dispuesto en exclusiva para el fin que tenemos en mente. Es una manera de destacar el evento y el objeto del mismo, garantizando su éxito y fiabilidad.

Una vez analizados todos estos puntos, se deduce que tener un espacio desmontable y personalizable no se trata solo de una opción estética que permite «vestir» un evento con distinción: es una solución que se adapta a cualquier necesidad y responde a cualquier requisito que se le quiera imponer. Puede tener un cerramiento integral o incorporar el espacio abierto, puede ser un único espacio o una suma de estructuras, puede albergar bailes de salón o un concierto, y en cualquiera de esos casos se podrá estructurar para cumplir con todas las necesidades que se requieran.

En Vall tenemos confianza en nuestras carpas y estructuras desmontables, preparadas para cubrir cualquier tipo de evento de forma fiable, segura y personalizada, de manera que cualquier particularidad quede cubierta por nuestro servicio.